Evaluaciones heurísticas

¿Qué es?

Una Evaluación Heurística  es un método de inspección de la usabilidad cuando no es posible hacer test con usuarios. Este consiste en examinar la calidad de uso de una interfaz por parte de varios evaluadores expertos, a partir del cumplimiento de unos principios reconocidos de usabilidad: las 10 reglas heurísticas de Nielsen.

Las 10 heurísticas de usabilidad

Visibilidad del estado del sistema 

El usuario tiene que estar informado en todo momento de lo que está pasando mientras interactúa con el producto y proporcionar una respuesta en un tiempo razonable. 

Por ejemplo, si has rellenado un formulario para solicitar información, debe indicar que ha sido correctamente completado y enviado y que recibirás la información lo antes posible.

Conexión entre el sistema y el mundo real

El sistema debe hablar el mismo idioma que el usuario, con palabras, frases y conceptos que le sean familiares. Tiene que seguir las convenciones del mundo real, haciendo que la información aparezca en orden lógico y natural. 

Es decir, evitar frases como “Se ha producido un error 404” porque el usuario no sabe qué es, ni tampoco lo que debe hacer al respecto.

Uso y control del usuario

Es necesario darle al usuario la libertad y el control para hacer las acciones que desee, incluso si con ello se equivoca. Por eso es necesario proporcionarle “salidas de emergencia” para dejar todo como estaba. Un ejemplo es cuando en Gmail, Google te da la opción de recuperar un correo electrónico que has enviado.

Consistencia y estándares

Hay estándares universalmente reconocidos en el lenguaje digital, como por ejemplo, una mano con el pulgar hacia arriba significa aprobación. Intentar cambiar estos estándares puede llevar al usuario a confusión, por eso es importante  mantener convenciones web que el usuario reconoce y con las que está familiarizado.

Prevención de errores

Antes que tener unos buenos mensajes de error hay que cuidar el diseño para prevenir estos errores. Por ejemplo, los mensajes que te avisan si tu contraseña es segura o no, o los que te recuerdan que has dejado algún campo de un formulario por responder.

Reconocer mejor que recordar

Hay que ponerle las cosas fáciles al usuario y no exigirle un excesivo uso de la memoria colocando los objetos, acciones y opciones a la vista. Hacer diseños minimalistas y limpios no significa que haya que adivinar en qué página está o cómo puede volver donde estaba. El usuario no debe recordar todos los pasos sino que estos sean reconocibles.

Uso eficiente y flexibilidad

El producto digital lo van a utilizar tanto usuarios profesionales o avanzados, como aquellos que acaban de iniciarse. Por eso dar opciones para “personalizar” el uso del producto, como aceleradores o atajos, o incluir guías de iniciación o recomedaciones para un buen uso, como hace Facebook, es importante para proporcionar una buena usabilidad, sea el que sea el nivel del usuario.

Diseño práctico y minimalista

El diseño minimalista no se reduce a una interfaz limpia y sencilla, sino que también es fundamental no mostrar información irrelevante o que no se necesite.

Cada unidad de información extra reduce la visibilidad de la información verdaderamente importante.

Ayuda, diagnóstico y recuperación de errores

La posibilidad de error, aunque la hayas intentado prever, siempre está y a veces no se puede evitar. Pero sí que se puede hacer todo lo posible para mejorar la experiencia y proporcionar una solución satisfactoria. Para ello, los mensajes de error deberían expresarse en lenguaje plano, indicar el problema de forma sencilla y entendible y sugerir una solución constructiva.

Ayuda y documentación

Si el usuario llega al punto de necesitar ayuda para utilizar el producto, es importante que la tenga fácilmente disponible. Incluso si el sistema es suficientemente usable para utilizarlo sin documentación. Cualquier información debe ser fácil de buscar, centrada en las tareas del usuario, que se defina en una serie de pasos concretos y no sea demasiada larga.

¿Para qué se usa?

Estas reglas o también llamadas leyes de Nielsen, fueron desarrolladas con el fin de detectar errores de usabilidad en un producto digital.

Los evaluadores tienen que inspeccionar la aplicación individualmente. Una vez evaluada es cuando pueden comunicar sus hallazgos.

El informe de los hallazgos encontrados debe ser por escrito en base a la checklist de criterios realizada previamente. 

Se debe valorar la gravedad de cada problema encontrado en base a una jerarquía común para permitir la solución de problemas concretos sin la necesidad de rediseñar por completo el sitio. Una posible definición de la gravedad de los problemas de usabilidad puede ser basada en estos 3 factores:

La frecuencia con la que el problema ocurre. ¿Le sucede a muchos usuarios?

El impacto del problema cuando sucede, ¿es fácil o difícil para los usuarios superarlo? ¿Les impide realizar su objetivo?

La persistencia del problema, ¿el problema es resuelto la primera vez que se use el sitio web o aparece repetidamente? ¿Causa confusión pero no hace perder mucho el tiempo?

Una vez definidos se deben comunicar a todo el equipo y decidir el plan de ataque para corregirlos en base a la jerarquización.

¿Cuándo se usa?

La evaluación heurística puede ser utilizada en, prácticamente, cualquier momento del ciclo de desarrollo, aunque probablemente se adapta mejor en etapas tempranas, cuando no hay material lo suficientemente firme para efectuar un test. Se puede proporcionar maquetas de papel o incluso especificaciones de diseño a los expertos y detectar una buena cantidad de problemas de usabilidad antes de que el trabajo real de producción de comienzo.