Mapas de calor

¿Qué es?

Un mapa de calor es una técnica que mide la magnitud de un fenómeno y permite su visualización en colores. La variación del color puede ser por tono o intensidad.

En una web, nos permite visualizar cómo los usuarios se mueven por la página, cuáles son los espacios donde permanecen más tiempo, dónde hacen clic y hasta donde hacen scroll.

¿Para qué se usa?

Uno de los puntos más importantes en cualquier estrategia de marketing es mejorar y optimizar nuestra plataforma de manera continua, ya sea una tienda online, una web de servicios o una landing page. Conocer qué zonas y elementos de nuestra web generan un mayor y mejor impacto sobre los usuarios es vital para tomar decisiones sobre lo que está funcionando, lo que no y lo que debe mejorarse.

Los mapas de calor se utilizan, en este sentido, para identificar cuáles son los puntos que centran la atención del usuario a través de interacciones y pautas de comportamiento pre-establecidas.

¿Cuándo se usa?

La utilidad principal, como hemos visto, es trackear zonas concretas de la web frente a la actividad media del usuario genérico en nuestra web. Entre las aplicaciones más destacadas podemos destacar las siguientes:

Analizar nuestros procesos de conversión: Nos ayudará a detectar si existen problemas en las fases de conversión, y en su caso a identificarlos de manera directa y proponer soluciones. Por ejemplo, si en una página de proceso de compra de una tienda online registramos problemas en un paso de compra, o si un formulario de una web de servicios recibe problemas por algún elemento.

Verificar prácticas de CTAs: Cada vez que se desarrolla una página existe una jerarquía de elementos, y dentro de esa jerarquía hay un ordenación de CTAs (Call to actions). Los CTAs son las llamadas a la acción sobre acciones específicas (“Compra ahora”, “solicita presupuesto”, “clica aquí”, etc), y se organizan según el plan de objetivos de cada página. Hay un CTA principal (por ejemplo, “Compra ahora”) y una jerarquía de CTAs si no se cumple el CTA principal (por ejemplo, “Suscríbete a nuestra newsletter”). Los mapas de calor nos ayudan en este sentido a medir si el usuario está clicando en los elementos que se han desarrollado para tal acción o si, en cambio, debemos realizar una mejora. (modificar CTA principal, cambiar de ubicación, color, acompañar de imagen transaccional, etc.)

Comprobar la efectividad de los elementos de información: Resulta vital conocer si determinados elementos están cumpliendo correctamente su función a nivel global. Por ejemplo, si hay elementos en el menú principal que no reciben clicks y pueden cambiarse por otros elementos más transaccionales, o si hay algún elemento pasivo que cobra protagonismo frente al usuario (por ejemplo, icono de gastos de envío gratis que no está enlazado pero que recibe un gran número de clics porque el cliente necesita ampliar esta información). Esto nos ayudará a mejorar nuestra interfaz (UI) y hacer una experiencia cliente (UX) más fuerte y consecuente.

Tener un feedback sobre nuestra interfaz: La interfaz supone la forma mediante la cual interactuamos con la página web y tiene un valor crucial. Aunque este punto se encuentra presente de manera transversal en los 3 apartados anteriores, los mapas de calor nos ayudarán a identificar el grado de satisfacción de nuestra interfaz y el grado en que cumple con el cometido para el que fue diseñado. Esto resulta especialmente útil en webs que presentan un diseño fuera de los cánones (firmas de moda, webs de tendencias, etc.).